lunes 1 de febrero de 2010

SENTIMIENTOS

Mecidos bajo una corriente azulada y fría,
punzantes recuerdos bailan
chocando espalda contra espalda.
Vagando ingenuos bajo la luz de la luna
entre caminos olvidados,
flotan como frágiles filamentos
evocando al pasado,
sin saber que ya no existen,
sin creer que son solo sombras tenues
detrás de un arco iris.
Caen como gotas del cielo,
calando hondo en esta quietud
del que espera sin esperar.
Mientras tanto,
yo me quedo inmóvil, oculto y discreto,
susurrando al tiempo,
que me traiga entre ecos tu imagen,
un beso, tus ojos,
la noche, tu risa, el deseo…

No tienen agua,
no les dirige el viento,
son solo madeja
que se enreda en mi pensamiento.

sábado 5 de diciembre de 2009

Sangra la noche en mi mano
de rojo pasión encendida.

De un azabache profundo
se visten mis ojos,
al ver en oro brillante
acercarse los tuyos,
que me miran,
en esta oscuridad abierta
y como si fuesen un misterio,
me derriten.

Nuestro encuentro baila al tiempo,
lo mece y lo cobija
entre flores dormidas,
congelando un breve instante
al notar tus dulces labios,
de lunas y espejos,
sobre un susurro leve y lento,
que ilumina la noche
de estrellas y sonrisas.

Plomizo deshace lentamente
el aire al tiempo,
preparando tu partida
y del alma se escapa un suspiro,
que grita al aire soñando
y se retuerce del daño que provoca,
cuando sale de mi boca,
un hasta luego….
vida mía.

sábado 21 de noviembre de 2009

LA COLINA DE LA ESPERA.


Sentado en la alta colina de la espera
contemplo estrellas difusas que bailan
y revolotean dejando brillos sonoros.
Es un monte verde, aunque opaco y velado
por su complejidad.
La luz se transforma en noche
y el crepúsculo en una extraña claridad.
La luna ya no me visita,
salta la noche rápida,
pasando sin mirar.
De la mano corren el orto y el ocaso,
extraños amigos solo por necesidad.
No esperes más, me susurra el hombre árbol,
ella no vendrá,
que las raíces del tiempo son profundas
y la incómoda inmovilidad
te transformará en un tallo marchito,
que necesitará que día a día,
le vengan a regar.

domingo 8 de noviembre de 2009

Que digan amor.


Dicen que la pena,
como una herida abierta,
es el dolor por una ausencia.
Dicen que la ausencia,
frío miedo oscuro,
se regocija de recuerdos.
Dicen que el recuerdo,
cruel lobo hambriento,
se alimenta de sentimientos.
Yo, llego a ti,
blanco y puro de sentidos,
trayéndote entre susurros,
la dulce paz del silencio,
libre de ausencia y de pena.
Te pienso, admirando tu reflejo
en el rincón donde duermen
todos mis espejos,
que se transforman
en cóncavos y convexos,
según la intensidad de mi recuerdo.
Entonces,
que importa lo que digan,
que digan amor,
que digan.

viernes 30 de octubre de 2009

ESCALADA INVERTIDA

Lenta escalada de recuerdos
descolgados en esta cornisa,
que es de subida a la memoria
de un tiempo dormido.
Con calma, me susurra el destino,
que acostumbrado está a las
eternas sendas del olvido.
Fragoso es el camino,
difícil el recorrido.
Sin premura me acerco
al rincón de tus sentidos,
sin el óbice del tiempo.
Al final de tu esencia
termino suspendido en
en el abismo de tu ausencia,
entonces en ese momento,
en ese preciso momento,
sueño que te beso,
acurrucado en mi inerme coraza
hecha de frágiles recuerdos,
de delicados momentos,
donde en el espacio del alma,
la orientación es la clave,
para el no, olvido.

miércoles 21 de octubre de 2009

La ausencia.


Sorprendido te observo en la lejanía,
en este estanque de pena en el que deliro.
Aguas que fueron claras y limpias,
de las que hoy solo quedan los restos
rotos de recuerdos dormidos.
Una extraña ausencia se asoma a mis ojos,
contempla cómo desaparece ese amor
que creía eterno, amor transformado
en un implacable dolor corrosivo.
Me quedo inmóvil,
perdido en medio del camino,
en este jardín otoñal
extraño y vacío,
donde los leones más fieros
tiritan y lloran de frío.

lunes 12 de octubre de 2009

La noche

Te recorro a paso lento,
dibujando melodías en el aire,
con la quietud pausada
de uno de mis suspiros.
Te observo fascinado,
en silencio, como un niño
que tiene miedo de romper
en mil pedazos la luna,
que es tu cuerpo desnudo
que descansa junto al mío.
Te tapo con mi manto
de estrellas perfumadas
por tus besos, suaves y sinceros
que guardo en una caja
que reposa sonriente al lado de mi alma.
Te regalo una orquesta de grillos
en esta noche cercana
en la que solos tu y yo,
junto a un cielo infinito
de deseos futuros,
me he dormido en tu mirada,
mientras esperamos juntos
y derrotados de tanto soñarnos,
a la temida mañana.